viernes, 29 de agosto de 2014

EL ESTANDARTE DE MÉXICO





La CHARRERÍA es el estandarte de México ante el mundo, es un ritual casi religioso para los practicantes de un código de conducta que no solo implica saber lazar un novillo o montar soberbiamente a caballo, sino también como llevar el sombrero, sentarse, tratar a una dama y conversar en una reunión, la época de oro de la charreria fueron los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX, desde el siglo XVI existieron en México grandes haciendas y ranchos en los que había mucho trabajo, pues había que bajar del monte o traer de los agostaderos enormes manadas de caballos y ganado vacuno, para ser curados, marcados o herrados.

Así, los hacendados se unían a sus peones para ayudarlos a lazar utilizando las suertes de la charreria, algunas veces algunas de las mas arrojadas esposas e hijas de los hacendados se sumaban a los grupos de charros en sus actividades ecuestres para desarrollar las labores del campo, la practica de la charreria requiere de gran habilidad, que se obtiene a fuerza de practica y entusiasmo, a pesar del fatigante ejercicio, después de marcar un animal, aprovechando que estaba tirado, el charro se montaba en el para demostrar su habilidad como jinete, al tiempo que el animal se ponía en pie y comenzaba a brincar a diestra y siniestra tratando de tirar a su jinete, a esta peligrosa actividad se le conoce como jinetear, había dos modos de jinetear a las yeguas brutas, una era "con tentemozo", en la que el jinete se agarraba a una reata que se amarraba alrededor del vientre del animal, la otra era "a la greña", que era montando en pelo, agarrándose solo de las crines del caballo, una de las suertes charras mas afamadas es el peligroso "paso de la muerte", que implica cambiar de montura de un caballo a otro cuando están en plena carrera, otra actividad charra muy lucidora, y algo que desde hace muchos años ha venido formando parte indispensable de las labores del campo, es ciertamente el floreo con la reata, para lazar un novillo, el charro debe agitar la reata en el aire hasta formar un circulo perfecto dentro del que el animal queda atrapado, hoy en día en los jaripeos y charreadas los charros florean la reata formando un circulo dentro del que deben saltar horizontal y verticalmente sin dejar de agitar la reata en el aire, y hasta bailar.

La charreria es una gran tradición mexicana única en el mundo que no debe perderse, porque hacerlo seria tanto como perder buena parte de nuestras raíces y parte de nuestro pasado histórico.

jueves, 28 de agosto de 2014

POEMA PARA MI CUACO...

Aunque el Capulín no fue un cuaco Azteca, le dedico este poema, allá donde se encuentre…



¡Caballo de “Raza Azteca”!
de México eres otra pasión
“Español” y “Cuarto de Milla”
tus orígenes son… 

Docilidad y gallardía
belleza y temperamento
nobleza y alegría
el “Español” te heredó. 

Rapidez y agilidad
resistencia y fuerza
dulzura y lealtad
te brindó el “Cuarto de Milla”

Hermosos son tus colores
equilibrado tu carácter es
espectaculares son tus aires
¡majestuosa! tu estampa es.

Por tus virtudes y características
de todos eres admirado
un lugar entre las razas
tú, “Azteca” te has ganado.

Fuente de inspiración eres
de poetas y escritores
de pintores y escultores
de fotógrafos y diseñadores

Dicen que el “Cuarto de Milla es para cowboys
el “Español” es para la realeza
y para nosotros los charros
el mejor… ¡tú mi cuaco “Azteca”! 

Porque pensado y naciste para la charrería
pialar, colear, ternear y manganear
lo haces con gran gallardía
pero al calar ¡luces espectacular! 

Señores gracias de verdad
a todos esos soñadores quiero dar
por hacer de ti, hoy una realidad
y darnos el placer de poderte montar. 


martes, 26 de agosto de 2014

LAS CABALGATAS SABATINAS



Una costumbre muy sana que tuvimos de jóvenes eran las cabalgatas de los sábados, donde salíamos desde el Lienzo Charro de Gómez Palacio montados a caballo mis amigos, amigas y yo.

Nos juntábamos el sábado muy temprano: Benjamín Castill en su yegua pinta. Manuelito Dávila en el ruano de su papá. Cheno porras en su cuaco alazán, Toño mi hermano en su yegua Overa, Alma Dávila en la yegua retinta, Domitila mi novia en su cuaco alazán tostado, alguna otra de las chicas de la escaramuza, de quien no recuerdo su nombre y yo montando al capulín.

Saliendo del lienzo, cruzábamos el boulevard Miguel Alemán y continuábamos hasta el río Nazas, unas veces torcíamos hacia la izquierda para llegar a lo que fue la laguna de Mayrán y entrar a la desembocadura del río Aguanaval y otras, hacia la derecha para pasar frente al cerro de las calabazas y llegar hasta Raymundo, por todo el río Nazas.

Esta era la forma de sacar a pasear a los caballos, para que no se entumieran de las patas.

Después regresábamos de nuevo al lienzo y metíamos a los cuacos a sus pesebres.  

lunes, 25 de agosto de 2014

UNA ORACIÓN DEL CAPULÍN




Señor que no me corten la Crin ni me pongan aparejo, que no me ensille un catrín ni que me monte un pendejo. 

Que no me peguen al carro, ni me prendan al arado. Yo le sirva a un buen soldado o aun Charro que sea cabal, como Francisco Lavín que use riendas y bozal con un perfecto acabado. 

Que no me pongan grupera porque tal vez no convenga. Quien buena grupera tenga la guarde pa' el día del juicio si no es mucho sacrificio, porque se van a escasear y ese día no va a encontrar la grupera que le venga. 

Que no me deje sudado ni me bañe a mediodía necesito el agua fría, la mugre y las garrapatas son mis peores acicates que yo no le desearía. 

Quiero una caballeriza: mas que camisa y alfombra yo necesito la sombra. Que no me monte borracho será lo que haga más gacho, si de a caballo se nombra. 

Que me trate como a él lo haya tratado su padre, su más querido compadre, su tío, su hermana, su hermano, que demuestre que es humano si hay maltrato es un cobarde. 


Que no me compre un señor que de hombre traiga el disfraz ni me presten a tarugos, que son los que abundan más. 

Ante Dios todo se inclina Señor toda mi oración, es mensaje de ocasión al Deporte Mexicano, bendícelo con tu mano y dale campo de acción, y si es Charro, mil veces mejor.

martes, 19 de agosto de 2014

UN BUEN CHARRO



“¡Así que aquí tienen escondidos a todos los guapos mexicanos!” dijo  mi novia Lupita Agüero al entrar al Lienzo Charro de la Laguna, donde se encontraban varios chicos preparando sus caballos para entrar en acción. Ella tiene razón. Los hombres mexicanos se ven especialmente apuestos en traje de charro. Les hace verse varoniles y realza su porte.

El traje de charro es el traje típico mexicano. Lo utilizan quienes practican el deporte nacional que es la Charrería. Hay de varios tipos que van desde los más sencillos llamados “de faena” hasta los más elegantes y costosos con abotonadura de plata, llamados “de gala” que se utilizan en las ceremonias más importantes como una boda o el desfile militar de la Independencia de México. Aunque muchos quizá tengan referencia de este atuendo en el que utilizan los mariachis. Sin embargo hay gran diferencia entre un mariachi y un charro.

La charrería es una tradición, un arte y un deporte que conserva el espíritu de México. Lo practican familias enteras que cada domingo se reúnen en los Lienzos, -una especie de Plazas de Toros o Estadios- propios para realizar las suertes con ganado y caballos donde los charros se juegan la vida.

Esta práctica está basada en las actividades tradicionales de la ganadería. Implica hacer gala de las habilidades ecuestre que los charros o vaqueros mexicanos realizaban para ganarse la vida y también para divertirse durante las fiestas o ferias de su región. Consiste en 9 suertes en las que el charro interactúa con vaquillas, toros y caballos, poniendo en riesgo su propia vida.

La visita al Lienzo comienza al medio día. Los hombres preparan a sus caballos y con su distintivo traje y sombrero. Mientras sus esposas, hijas y el público aficionado a vivir la fiesta charra se colocan en las gradas, donde se venden antojitos mexicanos, cervezas, tequilas y dulces para disfrutar de la mañana.

El ambiente resulta festivo pues de fondo tocan los mariachis o la banda. Quizá el momento más colorido y emocionante de la charreada es la participación de la escaramuza charra, que es el equipo de mujeres a caballo que realizan una especie de coreografía a todo galope y que lucen hermosos vestidos de “adelitas". Entrada la tarde llega a la hora de comer. Es entonces cuando los charros, luego de las glorias obtenidas en el lienzo, con un poco de tierra en la cara, se acercan a sus familias para compartir los alimentos.

La familia el núcleo fundamental de la vida del charro. El charro como el hombre mexicano es capaz de dar su propia vida en defensa de sus padres e hijos, así como  de la patria y el honor. Es en la figura del charro es dónde se  gesta la identidad mexicana. Los valores en que se sustenta, son en el fondo los valores de la nación.

El charro representa un sólido estereotipo de lo mexicano en términos de imagen ideal: señor de sí mismo, de su familia y de sus bienes. Un hombre de una sola pieza. Pragmático y firme hasta la obstinación, valeroso hasta la temeridad, creyente fiel y sincero. Es franco, seductor y exultante.

Encarna una masculinidad derivada de la compleja mezcla de normas, valores, representaciones y prácticas, que tienen lugar en las áreas de su universo simbólico: las relaciones entre los sexos, el poder, la cotidianidad, su vestimenta, la familia... La charrería es como México en general: alegre, fiestero, valiente, íntegro, conservador y hozado.

Las deformaciones de las características del charro se convirtieron en el concepto del macho mexicano: el  hombre bebedor, fiestero, mujeriego, cursilón, bravucón y represor de las mujeres, en algunas ocasiones hasta golpeador y bandido que mucho se ha difundido en el cine. Sin embargo como testigo presencial, puedo decirles que los charros casados o con novia, ni siquiera se permiten mirar a otra mujer de reojo. Excesivamente respetuosos con las mujeres de su casa ofrecen su faena con una ardiente mirada desde el lienzo hasta las gradas y el gesto de quitarse el sombrero.

Y un buen Charro es aquel que llega montado en un buen caballo como el CAPULÍN.


lunes, 18 de agosto de 2014

POEMA AL CHARRO MEXICANO



EL VALOR CHARRO

“Los hombres son cual naves que pasan por la noche
cubiertos por la sombras que borran su figura,
que son indiferentes al halago o reproche,
pues sólo es su camino, la vacía sepultura.

Pero todos aquellos que a la vida llegaron
y supieron de risas, de canciones y amor,
las sombras de la noche, a donde los llevaron?
o desaparecieron? O están en ti señor!!

Esta pregunta invoca mi condición humana, 
quiero saber la ruta de amigos que se han ido,
a donde moran ellos, es tarde o es mañana,
hay luz, hay sombras, hay dolor o hay gemido.

Pero... mente que absurda saber quiere el secreto
que vive en el mandato del Padre Celestial,
no es potestad humana conocer el sendero,
de la ruta que lleva el hombre en su final.

Tal vez seré un iluso o un torpe sin sentido,
que penetrar quisiera  en la región final,
donde se han ido charros de recuerdo querido,
y quisiéramos tengan alegría y sana paz.

Que quisiera el eterno permitirles un día,
ensillar sus caballos con amor nacional;
y despertar contentos la más sana alegría,
así como en la tierra hacer su festival


Calando su caballo con pasión verdadera,
engarzando sus piales con su gran devoción,
y hacer buenas caídas en linda coleadera,
o jinetear un toro con destreza y pasión

Alistar su chavinda para lazar cabeza,
y en el ruedo también, tirar hermoso pial;
y abriendo sus caballos con suprema destreza
realizando la terna de fiesta nacional.

O sobre una tordilla que en el viento repara,
pa´ quitarse al jinete que sobre el lomo va,
que le juega las piernas con cadencia tan clara,
asombrando a la gente que en la fiesta estará.

Al tomar su chavinda, manejará con arte
la mangana preciosa que tratará prender,
rodada, mascarita, bigotona o resorte,
porque todas las sabe, en su diario quehacer
manganas a caballo darán comienzo,
del valor de los charros que en tu reino estarán,
porque ellos siempre amaron tus santos mandamientos,
fueron nobles humanos y tuvieron piedad.

En pasos de la muerte, verá con que alegría,
el charro se prepara a cumplir su misión,
rematando las suertes de nuestra charrería,
con el amparo santo de tu amor y perdón.

Por eso en la gloria suenen las espuelas,
relinchen los cuacos, hable el caporal,
que tu Padre Eterno formaras la escuela,
y que siga habiendo fiesta nacional”. 

lunes, 4 de agosto de 2014

ASÍ ORABA EL CAPULÍN...



Muchas veces me quedé a dormir en el pesebre del Capulín, batallaba mucho en echarse sobre la paja. Pero siempre me imaginé que me decía esta Plegaria…

"Francisco:

Dame de beber y de comer y cuídame. 

Cuando termine el trabajo del día dame un lugar limpio y apropiado para cobijarme. Háblame porque a menudo tu voz reemplazará las riendas, el freno y la cuarta.

Sé bueno conmigo y te serviré más alegremente, acaríciame y enséñame a trabajar con buena voluntad. 

No me castigues si no te comprendo, con gusto te sirvo hasta donde mis fuerzas me alcanzan. 

No me juzgues desobediente si soy lento en obedecer. 

No olvides que estoy dispuesto a morir en tu servicio y cuando el fin esté próximo, cuando ya no pueda servirte, no me dejes morir de hambre ni de frío y no me vendas a un amo desconocido. 

Sé bueno y dame una muerte rápida con tus propias manos; Dios te lo recompensará aquí y en la eternidad y mis sufrimientos serán menos.
Perdona haberte dirigido esta plegaria que te imploro no olvides en nombre de Aquél que también nació en un establo... Amén… “El Capulín”